Bay bridge

Se pueden contar con los dedos de las manos las veces que salté de un puente intentando suicidarme. Siempre me atajó el agua, mojándome toda la ropa y obligándome a ir corriendo al lavadero a secarla, no sea cosa que me resfríe y me muera de pulmonía. Porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.